Finalizó la 47º Peregrinación Juvenil a Luján

Este domingo 3 de octubre finalizó la 47º Peregrinación Juvenil a Luján que organiza la Comisión de Piedad Popular del Arzobispado de Buenos Aires, con el lema “Madre del Pueblo, te pedimos salud y trabajo”. Miles de peregrinos se volcaron a caminar desde la madrugada del sábado 2, respetando los cuidados necesarios a tener en cuenta en el tiempo de pandemia que aún no acaba

En su homilía de la misa de 7 que se celebró en un altar armado en la Plaza Belgrano al costado de la basílica, el cardenal Poli se centró en destacar el valor de la familia, del amor que Dios y la Virgen tienen por su pueblo, y en las gracias otorgadas por la Virgencita a quienes peregrinaron este año hasta su casa en Luján.

La misa fue presidida por el cardenal Mario Aurelio Poli  y concelebrada por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Scheinig, y monseñor Enrique Eguía, obispo auxiliar de Buenos Aires, junto a sacerdotes del santuario, el padre Sebastián Ríos y diácono Mario Roldán, ambos del equipo sacerdotal de la Basílica de Luján.

Compartimos la desgrabación completa de la homilía del cardenal Mario Poli en ocasión de la 47º Peregrinación Juvenil a Pie a Luján

«Peregrinos, peregrinas, todos muy queridos:

Es un día de fiesta para nosotros.

Yo tengo en mi corazón y en mi mente tres ideas, tres cosas para decirles en este momento. Y espero que sean cortitas porque conozco el dolor de ustedes de la marcha y el camino. 

La primera es algo que el Papa siempre nos repite cada vez que se encuentra con una multitud. Él nos recuerda que Dios y la Virgen nos aman profundamente, somos inmensamente amados por Dios. Y, para mí, la renovación de la peregrinación este año es una muestra de cuánto nos ama Dios.

Esta maravillosa juventud y todos los que se han puesto al servicio de la peregrinación es una muestra más de la delicadeza de nuestro Padre Dios y de la ternura de nuestra Madre.

La segunda cosa que quiero de corazón decirles es que cuando todo se mueve lo más firme que nosotros tenemos es la familia. Apuesten a sus familias. Dediquen tiempo. Hemos escuchado durante estas jornadas cómo vienen a pedir por sus familias, por la salud, por la unidad, por el amor, por el trabajo. Apuesten a la familia. Dedíquenle tiempo. Ahí están nuestros principales valores, es lo mejor que tiene la Patria. Dedíquenle tiempo porque todo lo que recibimos en la familia, todo lo que se mama en la familia, nos dura la vida entera. Ahí se cultiva el amor, ahí está la fuerza de nuestra Nación. Apuesten a la familia.

Lo tercero. Mirando a la Madrecita allá [señala hacia su derecha, donde está la Basílica y, en la puerta, la imagen auténtica de la Virgen de Luján] que salió para recibir a todos los peregrinos, le vamos a pedir para todos los que han peregrinado, para los que se pusieron al servicio de la peregrinación, las gracias. Primero vamos a darle las gracias por la fuerza que nos dio para llegar a Luján, para poder celebrar esta fiesta. Pero esas son las gracias que atrajo la Madre para cumplir esta peregrinación espiritual, esta reserva religiosa que tiene nuestra Patria, estos valores tan lindos de nuestra fe.

Pero a partir de hoy comienza de vuelta la peregrinación de la vida, la que tiene más espinas que rosas, y necesitamos las gracias espirituales y materiales para seguir caminando en esta vida.
Así que, giren un poquito la cabeza y miren a la Madre.
Madrecita, Madre de Luján, tú que nos quieres a todos te pedimos que le pidas a Jesús, Vos que te la pasás pidiendo por nosotros, que nos concedas lo que necesitamos para seguir caminando en la vida».
¡Y que viva la Virgen!
[responden los peregrinos] ¡Viva!
¡Que viva la Virgen!
[responden los peregrinos] ¡Viva!
¡Que viva la Virgen!
[responden los peregrinos] ¡Viva!
[Aplausos]
¡Viva la Iglesia!
[responden los peregrinos] ¡Viva!
[Aplausos]

PRENSA Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular
Arzobispado de Buenos Aires

En la noche del sábado 2, el Padre Obispo Jorge Eduardo celebró la Eucaristía de las 22 hs, junto a los peregrinos que iban llegando a la Basílica de Luján.
En su homilía expresó: «Seguramente a lo largo del camino Jesús les fue hablando: «Yo estoy a tu lado, te acompaño, estoy con vos». ¡Qué lindo es saber que nuestro Dios nos acompaña siempre, en todo momento, que no nos deja solas, solos! Son tiempos muy difíciles y a veces estamos tentados a olvidarnos que Dios nos ama, nos acompaña.

Dios está con nosotros, camina con nosotros. Dios no nos abandona. Esto es una certeza de fe.

Lo segundo que seguramente Jesús nos fue diciendo en el camino es que seamos personas plenas.
En la peregrinación vamos revisando muchas cosas. Pero lo que recibimos de Jesús no es reproche, no es acusación. Él nos dice»Animate, viví con plenitud, arriesga a amar, a ser auténtico, ser persona de bien».

Dios está y nos invita a no bajar los brazos, a seguir caminando.

Los invito a cargar las pilas, que nuestra vida se llene de la vida de Dios, de la vida de la Virgen.

Escuchen en el corazón la presencia de Dios y de la Virgen y que Ellos bendigan sus vidas con la fuerza que viene de lo alto».