Queridos hermanos:

Hoy celebramos juntos la Misa Crismal tan valorada en la liturgia por la significación que tiene en la vida de comunión de los sacerdotes con el Obispo.

Dentro de pocos días cumpliré cinco años de mi llegada a esta querida Arquidiócesis de Mercedes – Luján. Apenas llegué me dediqué a conocer esta nueva realidad que el Señor en su bondad me confiaba. Fue para mí una gracia grande poder admirar el inmenso trabajo de los sacerdotes y cómo muchos intentaban caminar juntos superando las diferencias que existían por la diversidad de origen, de formación y mentalidades que más que dificultar enriquecían la comunión presbiteral. A esto se suma la gran variedad de realidades donde están ubicadas nuestras parroquias: Hay comunidades rurales, las hay de pueblos, de ciudades y aún del gran Buenos Aires. En cuanto se refiere al laicado, encontramos hermanos comerciantes, industriales, profesionales y trabajadores del campo además de empleados públicos.

Desde el primer momento quise insistir en lo que nos une y dejar de lado aquello que nos divide. Para poder caminar juntos nos puede ayudar un Proyecto Pastoral diocesano pero viendo que antes de llegar a esta meta era imprescindible recorrer un camino en el que todos nos identifiquemos. Y, diría nuestro querido Papa Francisco, un camino que nos ayude a construir y a confesar nuestro amor a Jesucristo. Así se fue pergeñando entre algunos hermanos y el mismo Consejo Presbiteral la idea de elaborar un ideario que no es otra cosa que concretar criterios y acciones pastorales en común, y que sea verdaderamente asumido por todos. Sus ideas fuerzas se han de constituir en la columna vertebral de todas las iniciativas que se llevan acabo en nuestras comunidades.

Para esto nos hemos valido de las cuatro dimensiones de la Iglesia: Comunión, anuncio – testimonio, servicio y celebración.

1.- Comunión

Jesús nos pide que nos amemos unos a otros y le pide al Padre “que todos sean uno”. Los obispos dijimos en Aparecida: “El misterio de la Trinidad es la fuente, el modelo y la meta del misterio de la Iglesia”.

Decía el Papa Francisco a las 3:30hs. del pasado 19 de marzo en la Plaza de Mayo: “Dios es bueno, no le tengan miedo. Dios siempre perdona”.

La convicción de que la comunión nace de Dios y la hace Dios con nuestra colaboración, tiene sus implicancias concretas en el respeto entre personas y grupos que se manifiesta en una mayor comunicación y diálogo entre todos. Esto hará más fecundos los encuentros de comunidad y más eficaces el accionar de los consejos pastorales.

2.- Testimonio y anuncio

Esa comunión nos lleva a provocar una auténtica fe en quienes nos rodean. El Santo Padre decía a los fieles reunidos en la vigilia frente a la Catedral de Buenos Aires: “Cuiden a Jesús, cuiden al prójimo, a los pobres, a los enfermos, a las niños a los viejos” y agregaba “cuídense entre ustedes, no se hagan daño, dejen de lados las peleas, las envidias, no se saquen el cuero…”

La coherencia entre lo que creemos y vivimos dará como fruto un anuncio positivo, creativo, claro y apasionado por Cristo. Porque nos hemos encontrado con Cristo, no podemos callar lo que hemos experimentado. Nace así una auténtica actitud misionera.

3.- Servicio

El Papa Francisco está convencido no sólo de que la autoridad es un servicio, sino también de que este servicio es lo que genera credibilidad en el hombre de hoy. Por eso, en el encuentro con los periodistas dijo con énfasis: “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”.

Asumiendo la opción preferencial por los pobres crecemos en los distintos servicios que podemos brindar convocando tantas manos y corazones dispuestos a dar de su tiempo para que los necesitados sufran menos.

4.- Liturgia

También el Papa les decía a los jóvenes por teléfono: “Gracias por reunirse a rezar. Qué lindo es rezar, sabernos cobijados por un Padre que nos ama.”

Esta experiencia de comunión, anuncio y servicio la llevamos a nuestras Eucaristías que deben ser momentos en los que admiramos con estupor el misterio del amor de Dios y lo alabamos juntos con devoción y alegría. Es el momento más lindo del día en la que nos unimos a Jesús crucificado y resucitado que asume nuestras luchas y nos da la plena felicidad de su Pascua.

En esta dimensión tiene un lugar privilegiado el amor de María. Nosotros somos, en nuestra Arquidiócesis, los custodios de la Virgencita de Luján, la Virgen gaucha y la amada por los pobres.

Queridos hermanos: Parece pretencioso nuestro ideario pero no es otra cosa que la explicitación de la fe que profesamos y la vivimos en sintonía con toda la Iglesia. Una Iglesia viva, participativa, radiante que atrae y plenifica. El año pasado plasmamos este ideario, este año lo asumimos y espejamos nuestro accionar pastoral con estas pautas. Cada institución al planificar tendrá presente el ideario. Los catequistas se esmerarán en el anuncio coherente con sus vidas, los que atienden a los pobres verán en ellos a Cristo, los grupos litúrgicos y de oración vivirán el encuentro personal con Jesucristo en todo su misterio y prepararán las celebraciones para que sean dignas y gozosas.

Así todos los creyentes formarán un solo corazón y una sola alma que prepare el camino para la fe de los alejados y afiance en todos el amor al Señor.

Esta es nuestra misión que Cristo sea cada día más conocido y amado hasta que Dios sea todo en todos. Amén.

Fecha marzo - 28 - 2013