Mercedes, 27 de septiembre de 2012

Queridos hermanos:

                      Estamos próximos a la beatificación de la Hermana Crescencia Pérez que tendrá lugar el día 17 de noviembre en la ciudad de Pergamino. Este acontecimiento es para nuestra Patria una gracia del Cielo porque indica el fervor con que una argentina vivió el amor a Dios y al prójimo……..

                        María Angélica Pérez nació en San Martín (B) el 17 de agosto de 1897. En 1905 su familia se mudó a Pergamino. Sintiendo el llamado del Señor a seguirlo más de cerca ingresó a las Hermanas del Huerto en Villa Devoto, Buenos Aires. Un año después, con la vestición del hábito religioso, comenzó a llamarse Hna. María Crescencia, en honor del santo mártir Crescencio, cuyas reliquias fueron colocadas en el altar mayor de la capilla de la Casa Provincial.

La Hermana Crescencia, luego de hacer su primera profesión religiosa en 1918, fue enviada al Colegio del Huerto en la ciudad de Buenos Aires donde enseña el catecismo y da clases de labores a las niñas pupilas y externas. Siempre pronta para cumplir la voluntad de Dios viajó a Mar del Plata, al Sanatorio Marítimo, donde fue responsable del cuidado y educación de las niñas con tuberculosis ósea. A partir de ese momento, su compromiso con los enfermos será una constante en su labor tanto que a consecuencia de ello contrajo una seria afección pulmonar. En Mar del Plata permaneció hasta 1928 cuando a causa de este frágil estado de salud sus superiores deciden enviarla a Vallenar (al norte de Chile) zona con un clima más benévolo. Continúa allí trabajando por y para los enfermos internados en el hospital Nicolás Naranjo. En Valllenar, en 1932, María Crescencia murió serenamente y con fama de santidad.

                           Lo que impresiona de esta vida es que ella no hizo nada extraordinario sino que vivió su vida normal en modo extraordinario. Esta puede ser una invitación para entregarnos más a Dios  y dedicar cada día y cada hora de nuestra existencia a construir el Reino.

                             Sería bueno, dada la proximidad de muchas de nuestras comunidades a la ciudad de Pergamino que acompañemos a aquellos que deseen participar o invitarlos para asistir a este evento de gracia. Fue una gracia para aquellos que participaron en Chimpay de la beatificación de Ceferino Namuncurá y no dudo que también esta beatificación será un momento de gracia para toda la Argentina y en modo especial para quienes el 17 de noviembre puedan estar en Pergamino.

                            El Señor regale a cada uno de nosotros la gracia de vivir cada día en su presencia para hacer nuestra vida más evangélica y hacer de nuestras comunidades un semillero de santos que logren transformar el mundo.

                                 

                                            Con alegría en el Señor.

                                                                                  +Agustín

Fecha septiembre - 27 - 2012