Queridos amigos en el amor de Jesús:
Les enviamos los tres encuentros siguientes (del 6 al 8).
Les contamos que ya hay varios grupos en muchas ciudades de la diósesis unidos intentando profundizar la vida de fe, con una mirada misionera, utilizando este material. No dejen de contarnos y de sumar sus experiencias. Si tienen fotos o testimonios, pueden enviarlas o subirlas al facebook del arzobispado.
Aprovechamos para invitarlos al próximo encuentro diocesano de agentes de pastoral, y les pedimos que seamos todos promotores de esta reunión de familia, que nos permitirá unirnos, siguiendo el pedido de Jesús.
      6   JESUS PASCUAL
Recuerdo que hace muchos años, cuando preparaba a los catequistas, les  indicaba que enseñaran a los niños a dibujar y pintar la Cruz de Jesús con colores claros, luminosos…   Ayudándoles a descubrir que en su Cruz está la Vida.  Porque a la Cruz,  sigue la Resurrección

Ahora vamos recorrer algunas lecturas bíblicas para adentrarnos en el  Misterio central de nuestra Fe:   la Pascua .    Aprendamos a amar más  a   Jesucristo   Pascual.

Al hablar de Pascua, debemos explicar su significado.  Cuando Juan el  bautista presenta a Jesús a sus discípulos dice: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan  1, 29).   Tal manera de nombrarlo  tiene un profundo significado.   Hace referencia al cordero que los judíos  sacrificaban, ofrecían a Dios y comían en la celebración de la fiesta Pascual.  Ellos celebraban así, en una cena ritual, por mandato de Dios, el acontecimiento de la  liberación de la esclavitud que el pueblo judío sufrió  bajo el poder de  los egipcios. La comida consistía en un cordero asado, con panes  sin levadura, verduras amargas, una copa de vino, acompañando con oraciones y cánticos.  Así conmemoran  la Alianza de Yave  Dios  con el pueblo  elegido.   (En los capítulos 12 al 14 del libro del Exodo, se puede leer la institución de esta primera cena y todo lo que rodea a este gran acontecimiento Pascual).

Además, el Profeta Isaías anunciará al Mesías, como el Servidor del Señor, el mensajero de buenas noticias que proclama la salvación. Pero será despreciado por los hombres y  habituado al sufrimiento.  “El fue traspasado por nuestras rebeldías…” “Al ser maltratado se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero…”   (Isaías 52, 7  y 53, 3-7)

En su Pasión y Muerte la obra de Cristo llega a su punto culminante. El cumple la voluntad del Padre, ofreciéndole su Cuerpo y su Sangre. El se  entrega por entero. Y antes de hacerlo en la  cruz, lo hace en la Ultima Cena.   Allí nos deja el “memorial” vivo de su amor, bajo los signos del pan y del vino.

Las autoridades judías deciden la muerte del Señor y él se entrega voluntariamente. Nosotros conocemos los distintos episodios de la Pasión. Pero lo importante es comprender que los sufrimientos del Señor son la expresión más elocuente del amor de Dios que vino a  salvar a los hombres.

Todo lo sucedido hasta aquí hubiera sido inútil y estéril… En la sepultura de Jesús, resonó esta voz: “¿Por qué  buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24, 5.)  Fue la pregunta dirigida a las mujeres que habían ido a embalsamar el cadáver de Jesús.

Este es el anuncio Pascual .  ¡El ha resucitado, ha vencido a la muerte!   Es  Jesús  Pascual, su cuerpo ha sido transfigurado,    glorificado para siempre.

El mismo Señor resucitado envía  a sus  discípulos  a llevar esta Buena Noticia a todas partes con la fuerza del Espíritu.  Es la misión confiada a toda la Iglesia de la que somos parte.

NOS PREGUNTAMOS

¿Vivimos unidos a Jesús resucitado?  ¿Cómo podemos acrecentar el convencimiento y su presencia en nuestra vida?

¿Nos sentimos discípulos de Jesús Resucitado?  ¿Cómo lo manifestamos  personal y comunitariamente?

ORAMOS JUNTOS

7. JESUS CAMINO, VERDAD Y VIDA

Jesús para  darse a conocer utiliza diversas imágenes. Por ejemplo,  Jesús  se identifica con el  “Camino”, porque nos conduce al Padre. También se dice que es  la “Verdad” porque nos revela al verdadero Dios y  que es la “Vida” porque la Vida eterna consiste en conocer al Padre presente en el Hijo.

En primer lugar se identifica con la imagen del camino.  Una vez,  hablando Jesús con sus discípulos les decía: “No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo,  a fin  de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy. Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a donde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?  Jesús le respondió:  “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.  Si ustedes me conocen, conocerán también a mi  Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.”  (Juan 14, 1-7)  (Es bueno releer este párrafo)

¿Cómo hace Jesús para enseñarles a sus discípulos ciertos misterios de Dios?  Siempre  recurre  a metáforas:   les dice que se va a la casa de su Padre y va para prepararles  un lugar a  todos ellos que son sus amigos. Después volverá y   los llevará con él.

La pregunta de uno de ellos, llamado Tomás, es muy entendible… Le pegunta a Jesús cuál es el camino  (si no sabemos  a  donde vas, no podemos  conocer el camino…)    Entonces  Jesús  declara que él mismo es el Camino que nos conduce al Padre.  Aunque  ya en otras oportunidades les ha dicho que quien lo sigue no caminará en la oscuridad…

Esta es la vocación del discípulo, de todos nosotros… seguir a Jesús, imitarlo. Tener sus mismos sentimientos… caminar por los senderos de la luz, del amor, de la paz…

Otro discípulo, Felipe, insiste con las preguntas… Le pide a Jesús que les haga conocer al Padre.  Entonces,  Jesús reacciona y con cierta  impaciencia le reprocha  que  estando tantos años con él, todavía no lo conozcan…

Pero al explicarle  Jesús  pareciera equivocarse en la respuesta…  Porque si Felipe le pregunta por el Padre  ¿cómo Jesús le habla de sí mismo?     Aquí tenemos una clara revelación del misterio de Jesús:   él se identifica claramente con su Padre. Así le dice a Felipe: ¿”No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?”   Jesús es por eso,  la Verdad,  porque nos hace  conocer  al  Dios verdadero.

Finalmente, Jesús es la Vida… El nos dice:   ”El que me ama será fiel a mi palabra y mi Padre lo amará; iremos a él  y habitaremos en él”  Jesús es la Vida  porque nos da al Padre,  nos da  a conocer su Palabra:   conociéndola y poniéndola en práctica  tenemos  la vida eterna.

Demos   gracias a Jesús, que nos llama a ser discípulos misioneros del Camino,  la Verdad y la Vida.      Abramos, entonces, nuestro corazón, para vivir con entusiasmo nuestra amistad con Jesús, como miembros  de su Iglesia…

NOS PREGUNTAMOS

¿Está  nuestra vida cristiana identificada con la  Verdad  que es  Jesús? ¿Cómo?

¿Estamos empeñados a seguir a Jesús que es el Camino,  caminando por la senda del Evangelio?  ¿Cómo avanzamos?

Nuestra vida humana ¿es Vida de Jesús, es Vida del Padre?… ¿cómo la mostramos?

ORAMOS JUNTOS

8.  EL ENCUENTRO  CON  JESUS  

Nos dicen la Obispos en el documento de  Aparecida (n. 244) que “la naturaleza misma del cristianismo consiste en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo. Esa fue la hermosa experiencia de aquellos primeros discípulos que encontrando a Jesús, quedaron fascinados y llenos de estupor ante la excepcionalidad de quien les hablaba, por el modo como los trataba, correspondiendo al  hambre y sed de vida que había en sus corazones.”

Juan en su evangelio  (1, 35-40)  nos cuenta que todo comenzó con una pregunta: “¿Qué buscan?”  -que Jesús   les hizo a  los dos primeros que lo siguieron-   A esa pregunta siguió la invitación a vivir una experiencia: “Vengan y lo verán.”

Vayamos también nosotros con ellos. Entremos y veamos donde Jesús vivía… Compartamos   la tremenda emoción de estar en la intimidad con Jesús… Observemos sus gestos…escuchemos sus palabras… percibamos su simpatía, su afecto y sencillez… No nos atrevamos a hablar…  Más bien  escuchemos…  atentamente…   Nos hará preguntas,  se interesará  por nosotros..  Nos hablará de las cosas de su Padre.     ¡Qué bien quedarnos allí, sin apuros, en silencio, dejándonos llevar por esa presencia tan especial…única… de Jesús Dios y Hombre que se ha quedado con nosotros y quiere compartir  su Vida  con nosotros!!!…

Sin interrumpir aquella estadía en donde Jesús vivía… venimos a hoy  a nuestros días, a  nuestra realidad.  Busquemos la forma de hacer de ese encuentro un modo habitual de estar con Jesús, con un oído, corazón y oídos abiertos para acogerlo en nosotros y permitirle a El nos reciba en sí mismo…

Y sigamos recordando otros encuentros de Jesús  para iluminar los nuestros…. De noche Nicodemo lo busca (Juan 3, 1..)  tiene profundas inquietudes religiosas… busca a  Dios… busca la Verdad… y escucha a Jesús…

Cuando Jesús tiene sed, busca  a la Samaritana..(Juan 4,  5…)   Se encuentra con la mujer  y después de saciar su sed, será ella la que pueda beber del Agua Viva que le trae Jesús…Pero hay entre ellos un  largo diálogo…. Y a través de él la mujer se abre a Jesús…

Para enriquecer nuestros encuentros con Jesús en su Palabra, la Eucaristía, la oración personal y comunitaria,  en los pobres, enfermos y sufrientes,  vemos como Jesús se encuentra con enfermos, gente desorientada, con hambre…. Busca retirarse  con sus discípulos para descansar un poco… y confiarle intimidades de su misión…    los secretos de su Padre…

No olvidemos los encuentros luminosos del Señor…En su bautismo en el Jordán…(“Este es mi Hijo muy amado…”)  En la transfiguración, donde  sus vestidos aparecen  blancos… y la voz del Padre lo muestra como al Hijo a quien debemos escuchar…

Con su mamá hay muchos encuentros… Jesús y María… en la infancia… en su vida pública… en la cruz… en la resurrección… Como cuando se encuentra con sus discípulos que están encerrados por temor a los judíos  y les muestra sus llagas y les da su paz…”La paz esté con ustedes…”

Orar es encontrarnos con Jesús….Encontrarnos en la fe  con Jesús viviente…para hacer un camino de discípulos misioneros… Encontrarnos con El en la soledad, en el silencio, pero también en la comunidad de los hermanos…  frecuentemente… Porque Jesús está entre los hermanos reunidos:   “Donde  están  dos o tres reunidos en mi nombre, estoy yo en medio de ellos.”

NOS PREGUNTAMOS

¿Hemos experimentado algún encuentro con Jesús?… ¿cómo ha  sido?

¿Lo reflexionado hasta aquí, nos sugieren otras  actitudes o disposiciones para enriquecerlos?  ¿Cuáles serían?

¿Nos  proponemos  profundizar nuestros encuentros para dar más vitalidad  al camino como discípulos misioneros?  ¿De qué modo?

OREMOS JUNTOS

 

 

Que el Señor los cuide y les de la gracia de la perseverancia.
                                           Equipo de la Misión Arquidiocesana
Fecha julio - 26 - 2012