Se acerca el tiempo de las vacaciones de invierno. El tiempo de vacaciones es un tiempo esperado siempre por grandes y chicos. Es el tiempo de suspensión de las actividades ordinarias en las cuales se deja de lado la rutina y, nos dedicamos a otras ocupaciones para las que normalmente no tenemos tiempo.

El pueblo judío dedicaba el sábado a esta suspensión de actividades. Con la resurrección de Jesús y haciendo memoria de ella, nosotros dedicamos el domingo para d e s c a n s a r. En el ritmo anual este es el espacio de las vacaciones: Breves en invierno prolongadas en verano. En esos días nos detenemos para descansar, reflexionar, admirar y orar y este cambio de ocupación es nuestro mejor descanso. Cuenta la historia que Don Bosco siendo estudiante cuando iba a su casa durante las vacaciones se dedicaba a leer y escribir mientras ayudaba en las tareas del campo, realizaba trabajos de zapatería y carpintería y enseñaba a los niños las primeras letras y el catecismo. Siendo después sacerdote, recomendaba a los jóvenes que emplearan el tiempo de vacaciones para ayudar a sus

padres en los trabajos de la casa y del campo .

Al releer los recientes mensajes del Papa Benedicto y de su predecesor, el Beato Juan Pablo II, encuentro elementos valiosos que nos ayudan a vivir y aprovechar este tiempo de vacaciones.

Me ceñiré a los temas que ellos han sub r a y a d o .

1 . –Ante todo, el de las vacaciones es un tiempo donde admiramos la creación de Dios y las creaciones del hombre. La visita a lugares hermosos nos permiten contemplar la obra de Dios en la naturaleza y si podemos admirar obras de arte su belleza también nos habla de Dios que es verdad, es bondad y es también belleza.

El Papa Beato Juan Pablo II recordaba que en sus excursiones en la montaña había encontrado muchas capillitas dedicadas  a la Santísima Vi rgen María y le pedía que “nos ayude a captar en la belleza de la creación un reflejo de la gloria divina, y nos impulse a tender con todas nuestras e n e rgías hacia la cumbre espiritual de la santidad”.

2 . –Otro don de las vacaciones lo expresa el Papa Benedicto que “recomienda cultivar la amistad con Dios y con los demás”.

Ya Juan Pablo II había señalado que el tiempo de las vacaciones eran días que  pueden” ayudar a redescubrir y a cultivar la indispensable dimensión interior de la existencia humana”. Esta interioridad nos permite crecer en la amistad con Jesús y con nuestros hermanos.

3 . –El Beato Juan Pablo II, un Papa acostumbrado a ir de excursión, a esquiar y a nadar ha apreciado las actividades deportivas que se intensifican durante las vacaciones.

El recomendaba que la práctica del deporte “debe estar acompañada por la templanza y la educación a la renuncia, requiere también espíritu de equipo, actitud de respeto, aprecio de las cualidades de los demás, honestidad en el juego y humildad para reconocer las propias limitaciones”.

En el Jubileo de los deportistas pedía “un deporte que tutele a los débiles y no excluya a nadie, libere a los jóvenes

del riesgo de la apatía y de la indiferencia y suscite en ellos un sano espíritu de competición”.

4 . –También el turismo es un medio eficaz para conocer lugares, diversas culturas y mejorar las relaciones entre las personas.

Dice Juan Pablo II “nuestras relaciones deben basarse sobre el principio supremo que debe regir la convivencia humana, es decir, el respeto a la dignidad de cada uno, creado a imagen y semejanza de

Dios y, por tanto, hermano de todos los hombres”.

5.- Benedicto XVI considera las vacaciones como una ocasión oportuna para “alimentar el espíritu con tiempos más largos de oración y de meditación y así crecer en la relación personal con Cristo y conformarse cada vez más con sus enseñanzas”.

Por eso, el Papa sugiere llevar en la propia mochila de viaje la Sagrada Escritura, en particular, los Evangelios.

Para él, las vacaciones son un “tiempo privilegiado para buscar a Dios y pedirle a El que nos libere de todo lo que nos ata inútilmente”. Concluye el Santo Padre en el mensaje del año pasado: “Pidamos, por tanto, un corazón inteligente y sabio que sepa encontrar al Señor”.

Y así hermanos, si sabemos aprovechar estos días para compartir más con Dios y convivir mejor con los hermanos, haremos de nuestro descanso un paréntesis de crecimiento en nuestra vida de creyentes y en nuestra vida fraterna.

Pidiendo al Señor los bendiga y los colme de su amor les deseo una felices vacaciones de invierno.

Hasta la próxima.

Con afecto en Él.

                                                                             + A g u s t í n

Fecha julio - 11 - 2012